Radio Amishar

15 de octubre de 2014

No lo dejes a la casualidad

No lo dejes a la casualidad

Ya que Dios los ha llamado y escogido, procuren que eso se arraigue
en ustedes. De ese modo se les abrirán de par en par las puertas
del reino eterno. (2 Pedro 1: 10, 11)


Considera estos sucesos:

En 1906, seis bebés nacieron a bordo del barco alemán Grosser Kurfurst: uno en primera clase. En segunda clase, nacieron dos mellizos. Y en ter­cera tres trillizos.El 5 de diciembre de 1664, un barco naufragó en el mar de Irlanda De los 81 pasajeros solo sobrevivió Hugh Williams. En 1785, de los varios naufra­gios que ocurrieron en ese mismo mar, uno sucedió el 5 de diciembre. De los 60 pasajeros, solo sobrevivió uno llamado Hugh Williams. Y no solo esto, en 1820 (aunque en otro lugar y en agosto), el 5 del mes hubo otro naufragio. De los 24 pasajeros, solo sobrevivió uno: y sí, se llamaba Hugh Williams.Robert Todd Lincoln, el hijo del presidente estadounidense Abraham Lin­coln estuvo presente en el momento en que su padre fue asesinado, en abril de 1865. Lo interesante es que también estuvo presente cuando, en julio de 1881, el presidente James Garfield fue asesinado; y en septiembre de 1901, estuvo a penas a unos pocos metros del presidente William McKinley cuando lo mataron. (Aclaración: él no fue el asesino.)

¿Qué probabilidades había de que todo esto sucediera? Si un guionista de cine apareciera con una historia así nadie se la creería. Es que estas coinci­dencias son demasiado increíbles para ser verdad. Pero por más extraño que resulte, lo son.

Que vayamos a vivir por siempre en un mundo perfecto también parece algo increíble, pero es totalmente verdadero. Sin embargo, el cielo no es el resultado de una rara serie de coincidencias, y nadie va a entrar en el reino de Dios por casualidad o por accidente. Tú y yo tenemos que elegir seguir a Jesús. Por eso Pedro, amigo de Jesús y apóstol, aconseja: «Procuren que [el llamado de Dios] se arraigue en ustedes». No dejes librado a las casualida­des algo tan importante como la eternidad. No dejes que tu salvación de­penda del azar. Pídele hoy a Dios que te enseñe el camino de la salvación. Él está realmente interesado en compartir contigo la eternidad, incluso más que tú.

 

Tomado de: Lecturas devocionales para Menores 2014
"En la cima"
Por: Kay D. Rizzo

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