Radio Amishar

27 de agosto de 2014

Un Dios sin igual

Un Dios sin igual

Posted: 26 Aug 2014 08:42 PM PDT

"Cuando me llame, le contestaré; ¡yo  mismo estaré con él! Lo libraré de la angustia y lo colmaré de honores; lo haré disfrutar de una larga vida" Salmo 91:15,16 DHH


Ese día aproveché la oportuni­dad de hacerme las pruebas de despistaje de cáncer gine­cológico en el hospital municipal.

Nunca pensé que esa tarde sería la más oscura de mi vida.

No me sentía bien, pero para no generar preocupaciones innecesarias a mi familia fui sola. Cuando el médico me llamó para darme el resultado deduje por su rostro que no eran buenas noticias. Me dijo que consultara a un especialista, que tal vez me solicitaría una biopsia de urgencia. Yo estaba embarazada, pero en casos como el mío, el embarazo era secundario. Aturdida, se lo comuniqué a mi esposo y al resto de la familia. Sentí gran angustia al recordar el rostro de mis pequeños hijos.

El ginecólogo no me había confirmado el cáncer, pero sentí que los especia­listas sí lo harían. Y así fue. Me hice inmediatamente los estudios pertinentes. Al ver mi estado emocional, mi hermana me acompañó a recibir los resultados de la biopsia. Tenía tanto miedo, que le pedí que los leyera por mí. Eran positivos. Me abrazó y no pudimos contener el llanto. Caminamos largo rato sin rumbo. Mi esposo sufría en silencio, mi madre también rompió en llanto, sin embargo, ella se aferró a las promesas de Dios y su confianza me infundió aliento. Mamá, con familiares y hermanas de la iglesia, hicieron cadenas de oración permanente. Los sábados se unían en ayuno y vigilia, confiados en las promesas divinas.

Fui derivada a un hospital de la capital con mayor capacidad resolutiva para recibir una mejor atención, tanto para el cáncer de mama como para el embarazo de alto riesgo. Más controles. Más estudios. Quizás interrumpir mi gestación…

Fueron días de angustia sin igual, pero experimenté la respuesta de Dios a las oraciones elevadas en mi favor. Los milagros tuvieron lugar uno a la vez. Se trataba de un tumor benigno que requería controles periódicos y un buen estilo de vida. Mi bebé nació normalmente y pronto cumplirá cuatro años. Alabo a mi Dios por sus benditas promesas, y soy consciente de que cada día de vida es un milagro de amor de mi Padre celestial.

Silvia Edith Chire de Panduro, Perú

Tomado de:
Lecturas devocionales para Damas 2014
"De mujer a mujer"
Por: Pilar Calle de Hengen

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